Los artistas suelen ser personas muy sensibles, lo que les lleva a tener un gran contacto consigo mismos: con su ideación y sus emociones. Esto hace que su día a día pueda depender mucho de su estado interno. Por eso, es muy importante que aprenda a poner atención a su dimensión psico-emocional y cuidarla. ¡Sobretodo teniendo en cuenta que él mismo es su principal herramienta y material de trabajo!

La depresión, la rabia y la pena son bellas en una historia pero son veneno para el artista.

David Lynch

Retos vitales, de carácter y profesionales

La vida está llena de retos. A veces tenemos que lidiar con experiencias difíciles (separaciones, pérdidas, conflictos, cambios, enfermedad,…) y además aprender a gestionar las emociones que nos mueven (tristeza, angustia, rabia, miedos, frustración, etc.). Esto es algo que compartimos todos, hagamos lo que hagamos.

Los artistas, además, tienen que aprender a lidiar con otro tipo de malestar: el que se deriva de su personalidad artística. Y es que el carácter creativo es como un Ferrari: puede ser una pasada, pero hay que saber conducirlo… Inestabilidad emocional, tendencia melancólica, inseguridad, sensación de ser inadecuado o insuficiente, etc: la lista de las dificultades que puede generar es larga. Además, el propio ejercicio artístico, como profesión o disciplina, también conlleva algunas dificultades: bloqueos creativos, dudas en relación a la obra, dificultades técnicas, gestión de la soledad, del tiempo, de la economía, de la relación con el mercado, etc  

Estos tres ámbitos (los retos vitales, los retos de carácter y los profesionales) no son compartimentos estancos sino que se relacionan y afectan entre sí y todos ellos tienen que ver con la dimensión psico-emocional de la persona creativa. Cubre un rango muy amplio de su vida como para no aprender a cuidarla, ¿no os parece?

STEVEN HERBERS
STEVEN HERBERS

Mental illness project

Los 3 centros vitales

Cuando queremos resolver un problema o ampliar la conciencia sobre un asunto, nos ayuda empezar por poner en claro ¿qué pienso, qué siento y qué hago, o quiero hacer, respecto a este? Pensamiento, emoción y acción son los 3 centros vitales del ser humano. Operan en todas nuestras situaciones, por lo que es importante tener siempre esta triple mirada.

Pensamiento
Aunque a menudo se piensa que artista es aquel que tiene una especial habilidad técnica (sobretodo en las artes visuales), los artistas saben que eso es algo, podría decirse secundario, que han desarrollado movidos por lo realmente relevante: su (hiper) actividad mental. Ven y piensan el mundo de una manera particular: pueden invertir horas pensando en las cosas más marcianas, se hacen preguntas inusuales y buscan respuestas singulares.
 
Esta gran capacidad imaginativa, que les abre las puertas de la creatividad, puede llevarles también a meterse en grandes líos mentales (lo que decía sobre saber conducir el Ferrari…). Para las cosas más mundanas o de carácter práctico, es importante que aprendan a clarificar sus pensamientos: distinguir observaciones de fantasías, darse cuenta de sus juicios sobre la realidad y cuestionarse sus creencias. Aprender a situarse como observador de los propios pensamientos y preguntarse “¿qué me estoy diciendo?” (sobre uno mismo, sobre los que le rodean, sobre la situación). Y luego cuestionarse si es funcional.
Emoción

Hay una tendencia a asociar creatividad y sufrimiento, alimentada por el mito del artista torturado. Como si para ser un “verdadero” artista hubiera que sufrir o fuera el precio a pagar para poder ser creativo. Y sin embargo, lo más probable que suceda es que la inestabilidad emocional dificulte la capacidad de trabajo.

Conviene aprender a gestionar nuestras emociones, lo cual no significa alcanzar un estado de felicidad perpetua o paz imperturbable. Las emociones son dinámicas: lo saludable es que estén en movimiento, sin quedarnos atrapados en ninguna de ellas. Poder sentir la alegría en los buenos momentos y también la rabia, el miedo o la tristeza en los más complicados, eso es lo sano. Las emociones vienen como olas: primero suben y, si dejamos que hagan su curso natural, bajarán después para dejar paso a otra cosa. Cuando nos quedamos enganchados en alguna de ellas o tenemos irrupciones inexplicables podemos sospechar que hay algún asunto pendiente a revisar por ahí.

Acción

Dice el saber común que, para hacer bien las cosas, hay que “actuar con cabeza”. En nuestra sociedad lo racional tiene muy buena prensa. De hecho, el sistema educativo nos atiborra de cuello para arriba mientras nos reprime de cuello para abajo, empujándonos a desconectarnos. Y sin embargo, con la cabeza podemos meternos en grandes embrollos pero el cuerpo no miente. Aprender a escucharlo nos da la posibilidad de actuar acorde a nuestros verdaderos deseos y necesidades, más allá de lo que dicta el molde social. Además, la persona creativa a menudo no encaja en este molde y tiende a sentirse inadecuada. Un buen auto-apoyo le permitirá plantearse que quizás no es ella la que no encaja, ¡es que el molde es muy estrecho!

Por otro lado, en cuanto a las acciones orientadas a conseguir objetivos se refiere, a los artistas se les presenta otro reto. Suele ser característico de las personas creativas tener un tipo de pensamiento arborescente. Esta manera de razonar no lineal les dota de un maravilloso ingenio, pero también de una estupenda tendencia al caos. Pasar a la acción y que esta sea eficaz y eficiente, no acostumbra a ser algo innato en ellos pero es una capacidad que se puede entrenar y adquirir con herramientas como el Método GTD.

STEVEN HERBERS
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Mental illness project

STEVEN HERBERS
STEVEN HERBERS

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Bonus track: Sensibilidad

Pensamiento, emoción y acción son 3 ejes universales: a todos nos conviene prestarles atención. Sin embargo, la sensibilidad viene como bonus track para algunos. Y es que hay sistemas nerviosos más sensibles que otros. Los artistas suelen ser personas con una alta sensibilidad, por eso son creativos. Conocer este rasgo y aprender a cuidarlo hará que aumente significativamente su bienestar.

En conclusión, a ningún taxista sensato se le ocurre descuidar su coche porque de ello depende su salud y su trabajo. Si eres artista, tu “taxi” particular es tu mundo interior: él es la clave de tu bienestar y el fundamento de tu obra. Ponle atención, explora las maneras de enriquecerlo, busca y prueba todo aquello que te ayude a cuidarte o acude a un profesional, si prefieres que alguien te acompañe en el camino. ¡Merece la pena!

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